Qué hacemos
Trabajamos con quienes conducen su propia empresa y con equipos de dirección, en distintas etapas del negocio, desde proyectos que están arrancando hasta empresas en funcionamiento, con historia, equipo y clientes. Acercamos estrategia, orden y ejecución a donde hoy hay intuición, urgencia o falta de sistema.

¿Te suena esto?
Algunas de estas situaciones seguro te resultan conocidas.
Cuando la empresa creció alrededor de una persona, el conocimiento del negocio quedó en su cabeza y no en los procesos, así que cada excepción, cada precio raro y cada cliente enojado terminan en el mismo escritorio.
El costo no se ve en el balance, se ve en la agenda, porque el tiempo que debería ir a pensar el negocio se consume resolviendo cosas que otra persona podría cerrar con criterios claros.
Si te fuiste 2 semanas y volviste a una pila de decisiones esperándote, el problema ya no es de volumen.
Por dónde encararlo
La forma de organizarse que funcionaba con 8 personas empieza a crujir con 20, porque lo que antes se resolvía hablando en el pasillo ahora necesita un proceso y alguien que responda por él.
Aparecen los reprocesos, las cosas que se caen entre dos áreas y las reuniones que se multiplican para compensar la falta de definiciones.
Si el equipo trabaja más horas que el año pasado y factura lo mismo, la estructura quedó corta.
Por dónde encararlo
Hay varias iniciativas abiertas, algunas prometedoras, y ninguna termina de avanzar, porque la urgencia siempre gana cuando no hay prioridades acordadas ni un espacio protegido para decidir.
Elegir qué no hacer suele ser la definición más difícil y la que más libera tiempo, capital y atención del equipo.
Si arrastrás la misma decisión importante desde hace más de 6 meses, no es falta de tiempo, es falta de un espacio para tomarla.
Por dónde encararlo
Facturar más y ganar menos es más común de lo que parece, sobre todo cuando los costos indirectos crecieron con la estructura y nunca se repartieron por cliente, por servicio o por proyecto.
Sin esa apertura, las decisiones comerciales se toman a ciegas, se sostienen clientes que restan y se compite por precio en trabajos que en realidad rendían bien.
Si no podés decir en 2 minutos qué cliente o qué servicio te deja más margen, la información de gestión está pendiente.
Por dónde encararlo
Los procesos, las herramientas y la estructura se armaron para un mercado que hoy es otro, con otros tiempos de respuesta, otra competencia y otros clientes.
Nada falla de manera evidente, y sin embargo cada año cuesta un poco más sostener el mismo resultado, que suele ser la forma silenciosa en la que un negocio pierde terreno.
Si la respuesta a por qué se hace así es porque siempre se hizo así, conviene revisarlo con evidencia.
Por dónde encararlo
Profesionalizar suena a proyecto enorme, y en la práctica se trata de ordenar pocas cosas por vez, empezando por las que más plata o más tiempo están costando hoy.
El punto de partida casi siempre es el mismo, entender con evidencia cómo funciona la empresa, para elegir dos o tres frentes y avanzar sin frenar la operación.
Si la lista de cosas para ordenar es larga y no está priorizada, empezar por cualquier lado sale caro.
Por dónde encararlo
Si te identificás con alguno de estos puntos, hay una forma ordenada de encararlos, sin frenar la operación mientras tanto.

Seis líneas de trabajo
Cada línea tiene su propia página, con el detalle de para quién es, qué incluye y cómo se organiza el trabajo.

Consultoría en estrategia
Las decisiones de fondo del negocio, tomadas con evidencia y con la dirección.
Qué queda funcionando. Un documento breve de estrategia, con las prioridades acordadas, los objetivos medibles, los responsables asignados y el tablero inicial para seguirlos.
Ver el detalleDiseño de modelo operativo
Procesos, roles y herramientas mínimas para sostener el volumen actual.
Qué queda funcionando. Procesos escritos y probados, roles y puntos de decisión definidos, un organigrama objetivo con su transición, y las rutinas de coordinación acordadas.
Ver el detallePlan de acción e implementación
Las definiciones convertidas en trabajo hecho, sprint por sprint.
Qué queda funcionando. Una hoja de ruta priorizada en ejecución, con sprints, responsables e indicadores de avance, y la rutina de seguimiento transferida al equipo al cierre.
Ver el detalleTableros, indicadores y gestión
Caja, costos, margen y avance a la vista, con datos en los que se puede confiar.
Qué queda funcionando. Un tablero en uso sobre las herramientas que la empresa ya tiene, con la fuente y el responsable de cada dato, la rutina de revisión armada y el equipo capacitado para mantenerlo.
Ver el detalleDirección part-time (fractional)
Un rol de dirección en tu empresa, uno o dos días por semana, con mandato acordado y responsabilidad sobre la gestión del área.
Qué queda funcionando. Un área conducida, con su rutina de gestión, sus indicadores y su reporting al día, y un equipo en condiciones de sostenerla cuando el rol se achica o termina.
Ver el detalleCoaching a la dirección
Un espacio periódico para las decisiones que no se conversan puertas adentro.
Qué queda funcionando. Encuentros quincenales con agenda preparada, compromisos anotados entre uno y otro, y una revisión al cierre de cada ciclo sobre qué cambió en la práctica.
Ver el detalleCada trabajo sigue el mismo recorrido, de la causa raíz a la rutina que lo sostiene
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